Novela

El Reino del Valle
Descubre la historia
El Códice de la Reina

Una mujer del siglo XXI despertó en un reino medieval. No pidió un trono. Lo construyó.

El Códice es la biblia del reino: sus leyes, sus aromas, sus minerales, sus rituales. Una saga medieval que aún se está escribiendo y que ya respira en esta marca. Cada joya, cada mineral, cada aceite — todo viene de allí, aunque todavía no puedas leerlo.

No hay un reino sin su reina. Y no hay un yo sin vosotros.

Elizabeth, Reina del Valle
Capitulo XII

La sombra de luna blanca

—¿Estás herida? —dijo, haciendo el mismo inventario que habían hecho los otros, buscando en mí lo que no encontraban.

—No.

—¿Esa sangre...?

—No es mía.

El silencio que siguió tuvo su propio peso. Bill me miraba y yo veía lo que estaba haciendo: buscar el corte. Buscar la herida. Recorrerme con los ojos buscando el origen de tanta sangre en una cara que no tenía ningún rasguño, en un cuerpo que no había sangrado. Era algo que no cuadraba con ningún orden lógico que él conociera, una mujer que entra como salida del infierno, cubierta de oscuridad y sin un solo arañazo, sin el gesto de quien ha recibido un golpe, y la expresión de su cara mientras procesaba eso era la de alguien que se enfrenta a algo que no comprende y que quizás no necesita comprender del todo para aceptarlo.

Travis habló desde la puerta, la tercera vez esta noche con la misma pregunta:

—¿Qué has hecho?

—Nadie daña lo que es mío —dije, sin alzar la voz, sin adorno, mientras miraba a Bill a los ojos—. Nadie.

Travis no preguntó más. Henry se había sentado en el sillón de al lado y me miraba con esa intensidad calculadora suya, tratando de meter lo que había visto esta noche en algún marco que lo sostuviera, sin conseguirlo del todo, lo cual en Henry era extraordinario porque Henry tenía marcos para casi todo.

Bill apretó mis dedos un poco más.

—Ven —dijo Henry, levantándose con esa decisión práctica que tenía cuando el problema era resoluble y la solución estaba clara—. Vamos al baño.

Me tendió la mano y me levanté sin apartar la vista de Bill, con esa necesidad de seguir verificando que el pecho se movía, que los ojos estaban abiertos, que el peso de su mano sobre la mía era real y presente y no iba a desaparecer.

—Estaré aquí —dijo Bill, y en esas dos palabras había la promesa y la respuesta a lo que no había preguntado en voz alta.

Solté su mano y dejé que Henry me llevara.

Donde la joya nace de la historia
Donde la joya nace de la historia

Corona de espinas y rubíes. No es un adorno. Es un juramento.

En el Valle, la corona no se hereda. Se gana. Cada espina es una decisión que no fue fácil. Cada rubí, una gota de lo que costó mantener un reino donde el amor no pide permiso.

Continúa al final del Códice
Próximamente

Cuando el códice despierte

Hay reinos que no se entregan deprisa. El Códice se está escribiendo. Vuelve cuando la luz del Valle cambie de color.